Quiero que estén solos, tan solos como lo estoy yo.
Quiero que acaben viviendo de esa soledad, contando los días para algo que nunca va a llegar.
Y quiero que echen de menos. Que miren atrás y sonrían, lloren, piensen.
Que beban de esos recuerdos como si fuese cuestión de vida o muerte.
Quiero que por las noches estén en sus camas sin nada más que un vacío eterno e insaciable, que ese vacío sea su rutina.
Que vayan por la calle mirando a su alrededor, a ese mundo que nunca será suyo y a esas personas para las que nunca serán importante.
Quiero que se fijen en los sentimientos de los demás, preguntándose hace cuánto les abandonaron los suyos.
Que su única forma de vida sea esa soledad, y que todo aquel que intente cambiarla sea rechazado.
Que se miren al espejo sin mirarse.
Que me perdonen por querer.